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Quinto mensaje del Superior General

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29/04/2020

Extracto de la circular. Podéis acceder a la circular completa en el enlace al final del texto.

Roma, 28 de abril de 2020.

Apreciados todos/as, 

La pandemia del coronavirus sigue avanzando y prácticamente ha llegado a todo el mundo. Los contagios aumentan cada día, así como el número de fallecidos y también, gracias a Dios, el número de personas curadas.

Lo que va cambiando poco a poco son las fases en las que cada país está pasando la pandemia. Mientras en muchos países apenas han comenzado o siguen en la fase del confinamiento, otros países están iniciando y preparándose para la siguiente fase del desconfinamiento. Ciertamente con muchas dudas e incertidumbres sobre lo que pueda pasar en esta etapa de “convivencia con el virus”, dado que todavía hay muchas cosas que se desconocen del mismo.

La pandemia no solo está creando problemas de salud, que sin duda son los más urgentes atender. Estamos viendo ya con mucha claridad que como consecuencia de dicha pandemia está llegando una crisis importante a nivel económico, social y de bienestar psicológico y espiritual. Nos preocupa mucho esta realidad porque va a afectar a todo el mundo y de modo especial impactará sobre las personas y las naciones más vulnerables.

Muchos están viendo venir las dificultades para el sostenimiento de los centros, debido a la bajada de actividad, a la crisis económica que está llegando y al temor de tener que cerrar algún centro por los contagios o por falta de recursos. Es necesario desde este mismo momento gestionar la realidad de cada centro teniendo en cuenta todas estas realidades y tomando todas las medidas necesarias y posibles que permitan el sostenimiento de los mismos. Como siempre contamos con la generosidad de la Orden y de todas sus Provincias, pero en esta ocasión debemos pensar que la crisis es de orden mundial y será difícil poder atender todas las demandas.

Ante el momento difícil que vivimos y el que parece ser viviremos en todo el planeta en los próximos meses y años seguramente, se nos invita a toda la Orden, a toda nuestra Familia Hospitalaria de San Juan de Dios, a dar lo mejor de nosotros mismos: la hospitalidad al estilo de San Juan de Dios. Todos, hermanos y colaboradores, somos llamados a salir de nosotros mismos para asistir a las personas enfermas y también a las personas pobres y vulnerables que la pandemia comienza a dejar ya por el camino. Lo debemos hacer con todas las medidas preventivas necesarias, pero nuestra misión de hospitalidad nos llama a ello, a dedicarnos a nuestros hermanos necesitados, como lo hizo San Juan de Dios y muchos otros hermanos.

Me permito recordar que debemos poner especial atención en la asistencia espiritual y religiosa en los centros, sin descuidarla en ningún momento. Guardando las normas de protección, pero dando alivio espiritual y humano a los enfermos y familiares, a los colaboradores y voluntarios. Junto al ejército de los demás hermanos y colaboradores, estáis llamados a hacer presente el amor de Dios a quienes sufren. 
Deseo una vez más, agradecer a todos los hermanos y colaboradores, el compromiso y el servicio de hospitalidad que estáis realizando durante este tiempo, como verdaderos hijos de San Juan de Dios. Debemos continuar y prepararnos todos para intensificar nuestra dedicación a los enfermos, pobres y necesitados que esta pandemia nos va dejando. Es la hora de la hospitalidad y nosotros somos llamados por el Señor y por la Iglesia, a ser la vanguardia del amor samaritano de Dios a sus hijos más frágiles y vulnerables.

Concluyo transcribiendo unas frases del comunicado hecho por la Provincia del Buen Pastor a los colaboradores el pasado 20 de abril. “Reflexión sobre la misión: La hospitalidad como una respuesta radical para satisfacer las necesidades de los demás. Hoy, reflexionamos sobre el valor de la Dignidad. Nuestra misión de hospitalidad está guiada por los derechos humanos básicos como el acceso equitativo a la alimentación, la seguridad, el alojamiento, la atención sanitaria y la educación que, son esenciales para la dignidad humana. ¡La fe por encima del miedo! (Faith over Fear!): es comprensible que podamos llevar nuestros miedos y ansiedades al lugar de trabajo, dado el entorno actual. No estamos solos. No estáis solos. Saldremos de esto juntos”. Es una forma bonita de concretar hoy nuestra misión de hospitalidad: defendiendo la dignidad de las personas más frágiles y vulnerables, que crecen con fuerza a causa de esta pandemia. No nos dejemos vencer por el miedo, la fe en el Señor Resucitado y la hospitalidad que hemos recibido según el espíritu de San Juan de Dios, nos lanzan a salir por el mundo repartiendo amor, solidaridad y dignidad a todos los necesitados, en los que está encarnado Cristo Resucitado.

Unidos en la hospitalidad y en la oración, especialmente estos días que estamos celebrando la Semana de oración por las Vocaciones, recibid mi saludo fraterno.

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