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Entrevista a Amelia Oviedo, directora Técnica del Albergue San Juan de Dios

Usuario del Albergue San Juan de Dios.

23/04/2020

Actualmente el Albergue San Juan de Dios cuida de más de 100 personas sin hogar en situación de confinamiento. Seguir prestándoles una atención de calidad es una prioridad y han adoptado todos los protocolos de prevención y control de la infección establecidos por las autoridades, y las personas sin hogar acogidas disponen de toda la información y de las medidas preventivas que han de seguir para minimizar el riesgo de contagio por coronavirus.

Hablamos con Amelia Oviedo, directora Técnica del Albergue. 

Ahora mismo, ¿cuántas personas se encuentran en el Centro?
Actualmente tenemos 109 personas en el Albergue y 5 en dos pisos. Nuestra capacidad de acogida habitualmente es de 140 personas, pero en su día tuvimos la previsión de informar con tiempo para que algunos pudieran resolver su alternativa habitacional o recurrir a otras soluciones si tenían apoyo de algún familiar, ante la posibilidad de tenerse que quedar aquí encerrados para que pudieran tomar su decisión. De esta forma, tuvimos menos presión asistencial para poder acometer las recomendaciones que las autoridades sanitarias iban comenzando a dar en cuanto a disponer de habitaciones para proceder al aislamiento de los casos que lo necesitaran.

¿Cómo se está gestionando a las personas que acogéis?
La verdad es que estamos gratamente sorprendidos porque la respuesta está siendo muy adecuada y positiva, lo están llevando bastante bien. Son conscientes de las situaciones en líneas generales y demuestran responsabilidad en la aplicación de las medidas. Se han organizado junto con ellos una serie de rutinas diarias para contribuir a estructurar el día y mantenerse ocupados.

¿Qué actividades realizan?
Colaboran en el mantenimiento del centro, han programado actividades lúdicas y deportivas, siempre en función de los espacios disponibles y la climatología, porque las actividades deportivas se hacen fundamentalmente en un patio exterior. Aunque la puesta en marcha tiene que ser supervisada para que se mantengan las medidas de distanciamiento y disminuir el riesgo.

Pero están siendo muy participativos y están poniendo mucho de su parte. Bueno, también estamos haciendo una labora intensiva de concienciación, de regulación emocional para que no se desborden a este nivel, de facilitación de momentos en los que poder compartir experiencias, afinidades, preocupaciones. Para intentar que el clima sea lo más distendido posible a pesar de las circunstancias y puedan vivir esta situación de la manera más agradable posible.

¿Qué os hace falta?
En la actualidad nos hacen falta fundamentalmente equipos de protección. Nos preocupa también el medio plazo, el poder continuar desarrollando nuestra labor ya que, a nivel financiero, mantener nuestra actividad, y más de manera intensificada como ahora estamos haciendo ante esta pandemia, implica un sobrecoste que es difícil de sostener desde este tipo de centros. Necesitamos cuidarnos para poder cuidar.