Señor, aquí me tienes

Porque no tienes ya pies que recorran caminos, avanza, hoy, Señor, si quieres, con los míos.
Porque no pueden tus ojos acariciar el mundo, contempla, observa y ama tomando mi mirada.
Porque hoy no tienes labios que griten tu palabra, aquí tienes los míos, tu boca prolongada.
Porque no viven tus manos para dejar la tierra transformada, trabaja con las mías y déjalas gastadas.
Prolonga en mi sentir tus sentimientos, tus huellas, tus manos, tus labios y tu mirada.
Y a través de mi vida, en mi jornada, completa la misión temporal que en tu vida dejaste inacabada.
Con todo lo que soy, como instrumento, contempla hoy, Señor, habla, trabaja, acaricia, camina, besa y ama.

(Teresa de Calcuta)